Hace muchos días que no escribo, aunque tengo cosas que decirme (los que entran en este blog buena cuenta se habrán dado de que escribo más para mi misma que para cualquier otro).
El miércoles se suponía que iba al cine con E. Tras una ternura escrita de las mías me dijo también por escrito que a ver si nos veíamos.Le invité al cine. Le esperé arreglada y con la cartelera en la mano, pelis y horarios señalados con fluorescente, el abrigo y el bolso preparados. Nos besamos y sentí su ¿deseo?. Al final puse una peli en el dvd y nos sentamos en el sofá. Acabamos enrrollándonos, bueno, enrrollándose. Yo sigo haciéndole el amor y cometí la torpeza de susurrarle de nuevo al oído (un oído tan sordo a la ternura) que le quería. El vacío emocional que queda entre dos cuerpos tan cerca físicamente pero tan lejos en sus corazones es tal que cuando se fue me pasó igual que por la mañana con P. Me puse a llorar con muchísima pena. No sirvo para echar polvos por echarlos y tampoco sirvo para inspirar sentimientos amorosos. Ni haciendo dobletes casualmente corrijo este cansado corazón roto en pedazos que intento recomponer a golpe de mamada (vaya estupidez, pero cuántas mujeres damos sexo para recibir un poco de ternura y cariño… porque hablar de amor… eso ya es caso imposible)
A la mañana siguiente, el jueves, tras una mala noche, seguí sintiéndome mal, me dolía todo el cuerpo (un brote de fibromialgia???). Me acosté poco antes de las 12 con el pensamiento de estar mejor para cuando fuese a clase por la tarde. Llevaba desde antes de las 9 intentando hacer una llamada. El puente se supone que me iba a un sitio en el que me apetece estar pero con una persona hacia la que mis sentimientos son más amistosos que de otra clase. Y como no quiero tratar como a mí me tratan me daba cosa que esa persona se hiciera ilusiones que quizás no podrían cumplirse. Yo sé bien de esto. Necesitaba hablar con A. Saber si comprendía. Y esto está relacionado además de lo pasado en el verano con mi negativa a seguir hablando con mi familia. Les culpo de las cosas que me pasan con los hombres, les culpo por sus desprecios hacia mi cuerpo y mi sexualidad, por su desprecio hacia lo que hago en mi vida, a mi deseo de acabar mis estudios por encima de todo pero por encima de todo esto les odio por su desprecio hacia el derecho que siento a sentirme amada y respetada de la misma manera que yo siento.
A las 2 recibí una llamada de mi hermano mayor que obviamente no contesté. Luego me llamó al fijo. Tampoco lo cogí. Ví que me había dejado un mensaje en ambos y por ellos supe que mi padre había fallecido hacía unas horas. ¿Lo barruntaba mi cuerpo? A las 11 y algo la luz se fue de pronto de mi casa. ¿Era una señal?
Hablé por la tarde con mi tío Ch. Él pareció comprender que no quisiera ver a mi padre muerto y que no quiera estar con mi familia. A mi hermano le envié el siguiente mensaje: “No kiero saber nada al respecto. Lo k tenga k llorar lo haré n soledad y fuera d ustedes”. Me he levantado hoy muy tarde y cuando he visto el periódico no había mortuoria ni nada. He llamado a casa de mis tíos y no me cogían el teléfono. No sé si le están enterrando, si lo van a incinerar, ni siquiera sé seguro dónde descansará. Es de suponer que con su padre.
Imagino que en casa de mis padres hay alivio. Por parte de mi madre y de mis hermanos. El amor y la ternura sí que hace decenios que desaparecieron de allí. Es un milagro que yo a pesar de todo aún siga creyendo en el amor, o mejor dicho, en el AMOR, con mayúsculas. Aunque es muy posible que nunca llegue a compartirlo. Pero el ser capaz de sentirlo a pesar de no ser correspondida en la misma medida me hace ser humana y no un frío témpano de los muchos que tengo alrededor.
Ayer tarde varias personas de mis amistades se ofrecieron a venir a acompañarme e incluso a ir al cementerio. Eso prefiero dejarlo para más adelante. O incluso ofrecer una misa por cuenta propia. Le comuniqué lo sucedido a diversas personas, algunas como cabía suponer ni siquiera han dado la cara. Otras sorprendentemente, sí. Aunque también porque no sabían quién era yo realmente (me refiero por ejemplo a M. de Madrid, el amor que aún me dura de este verano maldito y que más me tortura por su ausencia y sus mentiras). Uno de ellos se ofreció a acompañarme un rato cuando saliera del trabajo. Y bueno, al menos por un rato no me sentí sola, necesitaba besos y caricias aunque quizás lo que ocurrió no es lo que debería haber ocurrido. Este chico es el del “insulto procaz” en aquel momento de pasión compartido hace ya… un siglo. Su madre murió hace unos 10 días y quizás era de los que mejor podían comprender cómo me siento. Ya le había hablado de mi familia (pensé que ése era uno de los motivos de no querer volverme a ver) y como abogado me aclaró algunas cosas (el que no aprecie especialmente a mi madre no implica que no quiera que mis hermanos se aprovechen de la situación y ocurra algo desagradable con el tema herencia). Le pedí que me dejara pasar la noche con él pero no quiso, excusas, trabajo… le pregunté si el puente iba a hacer algo. Me comentó que finalmente sus planes con su hija se habían venido abajo y que no tenía nada prefijado salvo alguna comida con familiares, algún rato con su hija etc. Le dije claramente que si podía pasar con él una noche entera, esta noche en particular. Me dijo que vale, pero no muy convencido. Y especificó… pero la noche sólo… así que esto me ha llevado finalmente a decidir que me voy con el chico de La Línea. Porque a veces es mejor estar con alguien que sí que sabe lo que quiere y que parece que puede tener paciencia. Cuando ayer llorando le dije lo que había ocurrido le faltó tiempo para decir que me venía a recoger. Y eso va a hacer, a media tarde llegará.
¿De qué me ha servido hasta ahora seguir esperando “milagros”? El chico de anoche, el abogado, me dijo que no había seguido en contacto conmigo porque no sabía lo que quería pero sin embargo le veo conectarse a Match. Quizás lo que no sabe es qué siente hacia mí. Intenté dejarle claro que lo que hace daño (según él tenía miedo de que empezáramos a salir y que pasados unos meses no tuviera claro lo nuestro y me dejara) es que tengas una buena primera cita, una segunda aún mejor… y que la gente desaparezca sin motivo alguno. La vida son cosas que nacen, se desarrollan y mueren, es lo natural; hay historias que ese proceso les lleva toda una vida y que se mueren porque muere uno de los miembros de la pareja ( y a veces ni siquiera esto consigue acabar con ese amor compartido tan querido). Otras, muere en cuestión no de meses sino de semanas. Pero te da opción a llorar, a llevar un proceso de duelo y con el paso del tiempo, días, semanas… meses, volver a empezar. Pero lo que yo he vivido ha sido un aborto tras otro. Eso es lo que verdaderamente destroza, creo yo, que pase una vez, vale… cosas de la vida, dos… ufff… mala suerte… pero cuando no deja de pasar, cuando parece que está una abonada a la hornada de los mayores hijoputas del reino, la cosa cambia. La desesperanza, la amargura… hacen acto de presencia. Y si tu familia encima ha contribuido tan gratamente como ha hecho la mía… dejando esos comentarios tan llenos de “amor materno- paternal y filial”, ¿qué se puede pensar?
Al menos la que no está en el cementerio soy yo. Y sí por mala follá, acabo… no será ya por mi mano. Tras lo pasado este verano,bueno, desde Abril… creo que ya puedo con casi todo lo que me echen.
Dentro de dos fines de semana, opos. Y ese día doblete, una convocatoria por la mañana y otra por la tarde. A La Línea me voy con los temas para estudiar y repasar, porque mi amigo tiene que trabajar. Y me presentaré aunque vaya tiritando de miedo, con dodotis como otras veces… pero con dos ovarios. Que es lo único que me queda de todo esto que he vivido. Sobre todo en los últimos 6 meses.
