Archivo de la etiqueta: familia

Ojalá fuera invisible cuando desayuno…

… al menos si me encuentro a cierta gente. Hoy le ha tocado a una de mis antiguas alumnas de música. Ella consiguió aprobar las de secundaria. Se llevó sus buenos años pero tiene un pedazo de marido a su lado, con buen trabajo y guapísimo y que la adora a pesar de que ella parece un “travelo”, aunque tiene una gran personalidad. Marido que curiosamente me conoció vagamente de pequeña cuando formaba parte de la pandilla de mi hermano mayor, el alcohólico (y el que me tiene amenazada con formarme escándalos en el bar al que voy usualmente por mira tú qué crimen, desayunarme una tostada con jamón, borracho asqueroso…). Cuando le conté hace años el tipo de vida que tenía mi hermano ( y lo que había pasado, sus visitas a altas horas a mi dormitorio, cuando vivía con mis padres, sus porrazos a las paredes por no golpearnos a nosotros, las broncas, las visitas de la policía cuando la cosa iba a más… sigo?) no podía creerlo. Con 20 años ya era alcohólico pero lograba engañar a todo el mundo y era el héroe, M. Caballo le decían por lo bestiajo que era y las cosas que hacía para demostrar sus habilidades físicas.

Será esto en lo que fallo yo, que ni siquiera tengo una gran personalidad que atraiga. O una gran capacidad para mentir y simular lo que no soy.

Me ha disgustado encontrármela por lo mismo que el otro día me molestó la pregunta con bocado de tostada aún en la boca sobre cómo estaba. ¿Cómo te va? ¿cómo va todo? Son preguntas normales socialmente pero cuando llevas los últimos diez años hundida (aunque a veces consiga sacar la cabecita por unos meses a flote para volver a hundirme) que no son fáciles ni deseables de contestar. A quién coño le importa que a pesar de mi situación siga empecinada en terminar mis estudios y que siga teniendo pasión por el conocimiento del mundo, otras lenguas… aiiinnnsss qué importa si no tengo independencia total económica y tampoco (ni siquiera, quizás con eso ya tendría “algo”) un buen par de melones que sobar en la última fila del cine.

Estoy decidiendo todavía de cuántas asignaturas me matriculo. Lo mínimo que he calculado son 9 (¡¡¡9!!!) pero si quiero terminar en Diciembre de 2010 todo, el master y la licenciatura, voy a tener que echar huevos, no solo ovarios, y olvidarme de muchas cosas, como por ejemplo enamorarme y desear que me correspondan. Creo que a mi edad ya debería de haberme sentido correspondida por completo en alguna ocasión y es posible que si no ha ocurrido… no ocurra nunca.

En estos últimos días me han contactado más chicos de Match, supuestamente de buena posición y solteros, aunque su redacción deja mucho que desear lo que me indica normalmente que no son personas de una gran cultura. Quizás al final tenga que hacer lo que mi ex-amiga y ex-compañera de trabajo, I., dejar que un niñato menor que yo, me coma el c… y pasar de poder tener el tipo de conversaciones o ir al tipo de sitios (léase el Maestranza o el Lope de Vega) que me apetece ir, pero acompañada (ya no deseo ir sola, me encuentro a demasiados conocidos y ex-compañeros del Conservatorio, por ejemplo).

No sé si expreso bien que cuando me encuentro con gente como esta antigua alumna me siento enormemente frustrada, el agujero que ha habido en mi vida en la última década lo veo más ancho, oscuro y profundo y me siento morir de angustia porque pienso que nada va a cambiar por mucho que me esfuerce por acabar lo que hace años empecé.

Sobre todo porque tengo siempre la sensación de que si me muriera (o me hubiera muerto en las ocasiones en que he intentado suicidarme) nadie escribiría lo orgulloso y agradecido que estaba hacia mi dedicación como profesora y la ayuda que he prestado a gente que ya tiene su vida hecha, sus trabajos, sus familias, sus hijos… incluso algunas su carrera en Madrid, mientras yo siento como me pudro en esta ciudad que no quiero y en un entorno que me anula y me asfixia aunque aún tenga algunos buenos amigos. Buenos amigos, que no sé cuánto me durarán… la gente se cansa de tener fardos incompetentes y pobretones a sus espaldas. O que se crean así. Que es lo que me pasa a mí, porque realmente soy cualquier cosa menos incompetente. Pero algunos, sobre todo familiares, han conseguido que me sienta así. Por ello necesito huir, cuanto más lejos mejor… empezar de nuevo, un derecho que todo ser humano tiene. O debería tener…

Looking bach it’s so bizarre…

Looking back it’s so bizarre

Porque el pasado es la forma más o menos buena de llegar al momento actual.

No matter what happens, everything comes back again if you’re not prepared to react with love and self-respect.

Honey, you could have been a difference in my life, but didn’t care about my feelings or my self-steem. All the passion and love we could have share went directly to trash, “por no hacer mudanza en su costumbre…”.

“It runs in the family
All the things we are”