Anteayer fuí al cine con un nuevo amigo llamado P. Vimos Ágora, la nueva de Amenábar. Magnífica, aunque en cierto modo, triste.
No voy a hacer crítica de la peli, que no es lo que suelo hacer en este blog sino hablar de lo que pasó en la cita. Hubo manitas en el cine. Pensé que las habría y me sorprendió gratamente que partieran de mi acompañante. Mis segundas manitas cinéfilas. Puede parecer estúpido pero más vale tarde que nunca. Quién desprecie estos cariñitos en la oscuridad de un cine es o porque nunca los ha vivido o porque le rompieron todavía más veces el corazón que a mí, lo cual ya sería un auténtico reto.
No podía evitar compararlas con E. P. me pareció más apasionado, más lanzado y al mismo tiempo más tierno. Luego la cena, en el mismo sitio de siempre (es que me gusta comer bien en la primera cita, ea), casi nos echan, fuímos los últimos (tan animada era la conversación que se nos fue el santo al cielo). Cuando íbamos para mi casa se equivocó de camino y tuvo que dar la vuelta para coger por otro sitio. Yo estaba (estoy) con la regla y no me apetecía sexo aunque estaba con un calentón enorme. Le comenté de ir a la C. y le encantó la idea. Allí la verdad es que no hablamos mucho, al menos no con el aparato fonador… uffff la verdad es que tenía ganas de seguir y seguir… ahí fue otra primera vez, nunca me había enrrollado así con alguien en un sitio público. Con E. hubo aquellos besitos en el concierto de M.P. y en la puerta de mi casa pero en un bareto… ufff… a veces de todas formas me olvidé de que podían mirarnos. Bueno por una vez sería yo la envidiada no…
A lo que quiero ir tras relatar esto es que todo era taaaaannn bonito… planes de seguir yendo al cine, de recogerme a la salida de la facultad… de ir este fin de semana algún día a la playa… etc… etc… que todo parece demasiado bueno para ser realidad. Y no soy yo la que ha posado sus pies en la tierra de pronto. Anoche cené en casa y ví una peli con Tr. y fue él el que me indicó que estaba bien, pero que recordase que todo lo que empieza acaba etc.
Yo sigo con mi tónica de a pesar de lo malo (sigo encontrándome con cá capullo en match que asusta por sus salidas de tono de golpe y porrazo, sin incitación alguna) seguir viendo la botella medio llena, y siempre con posibilidades de vivir cosas bonitas. Aunque me encuentre con tanto capullo no todo el mundo tiene que ser igual. Y si al final resulta que sí, que NO voy a encontrarme con nadie que no sea un capullo (ese nuevo refrán que he sacado de que el que la da a la entrada también la da a la salida…¿harán un spot las/los del Instituto de la Mujer? sería una buena manera de indicar que el que te golpea, física o emocionalmente ya al principio no va a cambiar con el tiempo…) pues a joderse… que me quiten lo bailao, lo llorao… al fin y al cabo lo vivido. Dentro de unos años sigo pensando que me darán de comer todas estas historias, las buenas, las malas y las regulares.
Pero tengo miedo… tengo miedo de que mi cuerpo no guste… he vuelto a engordar y cada vez que algo bueno me pasa no puedo evitar recordar las palabras de mi ex-compañera de trabajo, tan crueles y según ella, sin embargo, tan bienpensadas… sí… seguro… Hay gente a la que la infelicidad ajena alimenta. Yo no quiero acabar siendo así…
Hasta más ver…
Y ahora un poquito de música que hacía tiempo que no ponía music en un post.
